sábado, 27 de agosto de 2011

"Humanitos", Prólogo.


Y bien, aquí volvemos a estar para utilizar esta herramienta que sirve para no callarse ni debajo del agua. Estos monólogos de uno mismo que le dedica al "más parallá" y que dudo mucho que alguien más en este mundo sea capaz de leer, porqué eso si, resistirse a leerlo es más fácil.
Diálogos imposibles, entre el mundo y yo, entre los personajes, personajillos y demás que nos rodean y que hacen de nosotros una ristra de humanitos, que como he leído hoy, creen que somos flexibles, como los chicles, pero hasta los chicles, de mucho estirar, llegan a romperse (...en tu propia cara!!), y me refiero tanto a los políticos, como a los empresarios y a la gente que se cree superior y con derechos sobre los demás.
Y más cuando te ofrecen entre cuatro, la única solución (y la gente diciendo que no, que hay más soluciones), el único remedio (y los demás gritando que no, que hay otras salidas) y ya, para más colmo te lo restriegan por la cara embadurnándote de mierda asegurándote que es lo mejor para ti y para todos, y que además no es necesario un referéndum, ni siquiera eso, una votación popular, que seguro que saldría a su favor, pero ni eso, no te ofrecen ni el derecho al pataleo.
Puestos en estas condiciones ¿qué nos queda? Una mala leche que "te cagas".
Lo habrás adivinado, todo esto está escrito en el contexto de una "urgente reforma de la Constitución" para agradar a los Mercados, y después de recortar, digo, "apretar" mucho más los derechos de los trabajadores.
Agosto, 27, sábado, 2011.


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