jueves, 12 de junio de 2014

El rey ha abdicado, viva el rey

 


No quisiera hablar de esto, de este tema, porque se ha hablado y mucho, y los medios de comunicación parece que se han puesto de acuerdo en que"viva el rey, y el que viene también".
Estoy hasta los mismísimos de que nos traten como borregos, de que nos traten como súbditos (eso si, pagándoles de las arcas públicas), de que va a resultar que, los que pedimos un referéndum, los que pedimos una consulta, los que pedimos transparencia, los que pedimos justicia para todos, los que pedimos igualdad, los que pedimos dignidad y los que pedimos respeto a todos, somos los malos de esta película, somos los pobres desgraciados, cuatro gatos que arman ruido frente a los millones que se manifiestan desde su casa sin salir, porque así demuestran que están a favor del régimen.
Estoy muy harto de que nos hagan jugar a reyes , príncipes y princesas (y infantas...), que este juego nos sale muy caro a todos, que a esta gente les quieren dar privilegios de por vida, sin dar un palo al agua, que yo ya tengo bastante con el Rey León el de los dibujos animados, que ya me cuesta lo mio aceptar la mayoría en las elecciones, y aceptaré lo que diga el pueblo si se vota monarquía o república, pero que no me descalifiquen por pretender pedir una opinión, que aceptaré sea cual sea el resultado, que no me quieran hacer sentir pequeño por no aceptar que me impongan a un rey y a todo su saquito perdón séquito, sin haber pasado antes por las urnas, que no se empeñen los medios de comunicación en hacernos creer que un referéndum seria anticonstitucional: ¡Si lo que pedimos es que se cambie la constitución! Además, con consulta a los ciudadanos, no por petición de la banca.
Casi me quedo sin labios (estaba mordiéndome, al mismo tiempo que escribia).
En fin, que no nos van a dejar decidir, y una vez más se demuestra que esto no es una democracia, y que no nos representan.




















































































































































































































































sábado, 19 de abril de 2014

Tamborada.



Tengo mi residencia habitual en un lugar donde todos los años se celebra la primavera, la semana santa con ruido, mejor dicho, con sonidos, estridentes, provocados por los golpes de los palillos y los mazos en los tambores y los bombos. Todo junto se convierte en un concierto de música de percusión que cuando más la oyes, mas afinas el oído, aunque te quedes sordo, sigues escuchando las vibraciones que te llegan a través del suelo, del aire, del roce con tus amigos o conocidos, del contacto con el ambiente que se respira.
Solo se reconocen cuatro toques (más o menos), i al final uno se hace crítico y sentencia quien consigue la mejor cadencia y el mejor resultado.
La tamborada es la suma de todas las individualidades que nos juntamos a tocar nuestros tambores, a romper las pieles y sustituirlas por otras, para seguir, para cansarnos, para compartir algo tan simple como un ritmo, para enfrentarnos en duelos cara a cara, tambor con tambor, arrodillarnos y al final, un trago de vino de la bota de nuestro compañero.
A veces tengo la sensación de estar jugando a ser un poco niño, a darle con todas mis fuerzas al tambor sin importarme si estoy en la calle o en un bar de encuentro, nos sentimos todos un poco niños, al saber que ningún mayor nos va a llamar la atención, al sentirnos cómplices de que ahora lo podemos hacer, mañana habremos crecido y simplemente nos quedará la ilusión de que vuelva el año que viene...
Después de practicar estos ritmos tribales, casi rituales, en algún momento, puedes llegar a sentir el éxtasis, cuando nos metemos a mogollón en las callejuelas donde por arte de "magia" se amplifican los sentidos, ecos, vibraciones, al fin y al cabo, emociones, emociones que te liberan, en un instante, de todo, y la sensación que te queda es de... agotamiento, sordera, satisfacción, entumecimiento y ... una sonrisa permanente en la cara, que te da más fuerza para seguir.
Siempre escuchas a gente que le da vida a su tambor, con una rapidez de movimiento de los palillos, con un toque especial, que no todos somos capaces de encontrar al nuestro, también ellos te hacen vibrar.
Hay que vivirlo.

 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Y ¿como no?, el ruido







Hoy se celebra el día de Sant Josep en Valencia. Estoy rodeado de fallas, falleras, falleros, músicos, flores y petardos.
También estoy confinado entre las noticias que nos llegan desde todos los medios de comunicación: un avión desaparecido en Malasia, emigrantes que sufren los ataques de la guardia civil, territorios que se anexionan a otros territorios, hipocresías de los gobernantes europeos y de los Estados Unidos de América con respecto al orden mundial... puestos a elegir, casi que me quedo con el "pan y circo", porque la realidad que me cuentan, no me gusta.

Salgo a la calle y escucho ruido, en otro ambiente, en otro lugar, puede que llegara a tener miedo; aquí no. Donde en otro lugar el olor a pólvora va acompañado de sangre, de muerte y de injusticia y de venganza, aquí es señal de vida, de fiesta, de unión de color, no se le puede llamar simplemente ruido, es música, es la cadencia del tiempo a golpes sonoros, es el compás de una partitura acompañado de los instrumentos musicales de las charangas y bandas que acompañan los cortejos de las fallas. En otras partes no entienden que nos pueda gustar tanto la pólvora, los masclets y las mascletás, la música y el arte, y para colmo, esta misma noche "lo quemamos todo" literalmente, no se queda ni una sola falla por arder, todo se convierte en ceniza, y mañana: volver a empezar, volver a nacer, volver a vivir.

El tio Rajola, mi amigo, mi maestro, mi vecino, mi tertuliano, me mira de reojo, sorprendido, me pregunta: ¿Y todo lo demás? ¿lo quemamos?
Lo quemamos, tio Rajola, quemémoslo entre todos y volvamos a nacer otra vez, volvamos a vivir otra vez, un año más.

















sábado, 11 de enero de 2014

Este año, si.

Por fin hemos llegado al 2014, esto que podemos repetir año tras año, pasan las fiestas, las comilonas (cada vez menos), y los propósitos ¿cómo no?.
Como siempre, en estas fechas, hacemos una lista de nombres, acciones, propuestas y proposiciones, llamemos como queramos a  la idea de cambiar un tiempo pasado por uno futuro mejor, que tiene que pasar por el presente: "este año voy  a ser bueno". Y voy a ser disciplinado y a controlar el tiempo (y no al revés), que no sea él quien me controle a mi, van siendo demasiados los años que me domina (y me deja sus heridas), que me cambia (esos kilitos...), que parece que me odia(esas arruguitas que antes no estaban); esta vez le voy a plantar cara, no voy a dormir, no voy a jugar, no voy a dejarme arrastrar por los colores, ni por los sonidos, no voy a apartarme del camino que hace siglos dejé...
¿Lo haré? Claro que sí, como siempre, estoy convencido de que lo haré, que la próxima vez que se presente ante mi cualquier obstáculo, le haré frente, utilizaré mis armas, le echaré en cara que nunca me ha permitido dar un paso sin que me dejara su huella, pero ahora no, ahora es diferente, hoy es un gran día, hoy he renacido de mis cenizas, hoy no pasará como otras veces, hoy... ¿que tenia que hacer hoy? Si, si, no me engañes, hoy tenia que empezar a escribir esto, y después organizarme, y después...un momento, he de atender el móvil.
Bueno, luego sigo, pero, de verdad, esta vez el tiempo no me va a engañar, esta vez no se va a ir de rositas, esta vez...otra vez el móvil, que pesaditos.
Seguro, seguro, volveré!!!