Hoy me he subido al tejado, como los gatos, aunque iba cargado de material, poco,que a mi edad ya no estoy para locuras. Había una gotera y tenia que encontrarla, abrirla, machacarla, taponarla y hacer desaparecer las pruebas del delito, para que nunca más se le ocurriera volver a empezar. He subido una vez para ver, otra con el material y trabajar, y otra para revisar todas la tejas y de esa manera no tener que volver a subir hasta después de la próxima lluvia.
Luego, como estaba en racha, me he dedicado a tapar otros agujeros por toda la casa (dos por lo menos), más pequeños, y más dudosos: no es posible que por esos agujeritos pudiese entrar tanta agua.
No se que me pasa, pero eso de subir a las alturas, no me debe haber sentado bien, creo que me ha dado una insolación, y por eso estoy así. No he visto al Tío Rajola, tampoco me siento hoy entre los Humanitos, que algunos deben estar haciendo lo que deben: ir a las manifestaciones del 15-M, para sentirse vivos, y al menos sentir que su voz, su presencia es algo más que un número que los medios quieran interpretar, algo más que ser la botella medio llena o medio vacia.
No voy a poder ir por razones muy diferentes, pero estaré, y me sentiré como uno más.
La verdad es que el sol debe haber acabado con unas cuantas neuronas (de las pocas que me quedaban, porque no acierto con las palabras, mi arma delante del ordenador, son las palabras, las frases, y ahora no acierto con ellas. Voy a dejarlo, y no se si voy a publicarlo hoy.
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