viernes, 2 de septiembre de 2011

Tengo dudas.

El título lo dice todo. Tengo dudas, y a mi edad, no debe ser bueno tener dudas, bueno pocas si, pero tantas no. ¿De qué? de mi entorno, de mi futuro, de mi (no) trabajo, de mi "enclaustramiedo", de mis relaciones, o mejor dicho, igual que el (no) trabajo, mis (no) relaciones, de la TV, de Internet, de los medios de (no) información, de los (no) políticos que nos quieren convencer de cosas "muy raras", del pensamiento único en que se está convirtiendo la vida en este lugar, de intentar defender lo indefendible (como el reformazo de la Merca-Constitución), la Reforma Laboral (¿Quién la defiende?), de querer decirnos que la educación será mejor con aulas masificadas de alumnos, sin medios físicos y con menos profesores, que si la sanidad que la paguen los enfermos... Pero ¿donde vamos? ¿donde nos llevan? Que diferencia el mundo que les dejaron nuestros abuelos a nuestros padres y ellos a nosotros: (respectivamente) un mundo en guerra, una pos-guerra, a mis padres, unas nuevas leyes, una "prometedora" democracia y muchas ilusiones, educación, trabajo digno (que todavía teníamos mucho que mejorar), y recibimos un futuro. Nosotros, a nuestros hijos, también, les dejaremos un futuro, el futuro donde habremos perdido todo lo heredado de nuestros padres, los derechos de los trabajadores, la sanidad para todos, la educación universal, todo esto que ganaron nuestros padres para nosotros, nosotros lo hemos perdido para nuestros hijos.
Dicen que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, y mucho me temo que nuestros hijos van a repetir huelgas (15-M), luchas patronales (que ahora será con los bancos), protestas por conseguir una mejor educación pública (lo que ya habíamos conseguido, lo tendrán que volver a reclamar), repetirán quizás, otro Mayo del 68 en las Universidades, y buscarán debajo de los adoquines arena de playa.
¿Cómo no voy a tener dudas? y vosotros ¿Tenéis dudas?

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