
Me emociono con la música, me emociono con el baile, me emociono con las voces. No hay más que ir a un ensayo de gente de cualquier edad, músicos, cantantes y bailarines, director de orquesta, director de escena, apuntadores, coros y figurantes, en total pueden llegar a ser unas cincuenta personas, si conoces la obra, te encanta, entras en un mundo especial, en su mundo, en el que van a ofrecer al público, y te sientes parte, aunque seas un espectador forzoso, aunque simplemente "paseas por allí".
Si no conoces la obra, la llegas a querer, te pones de puntillas, estiras los brazos y extiendes las manos y quieres llegar con los dedos donde tienen que llegar los actores; atiendes las órdenes del director de escena, escuchas las rectificaciones del maestro con la batuta y si no te reprimes, en vez de escuchar al protagonista, te escuchas a ti mismo...
Miras a tu alrededor por ver si alguien te ha escuchado, menos mal, esta vez me he escapado, tendré que controlar mis impulsos. Pero he disfrutado como un cosaco.
Es muy placentero pensar que hay mucha gente, muchas personas que dedican su vida, o su tiempo libre a darnos unos momentos de placer que no se pueden tocar, no se pueden medir, no se pueden pagar, porque aunque la experiencia es muy personal, se que todos podemos llegar a compartirlo, y lo hacen para llenar este mundo de creatividad y de ilusión, de sensaciones que pueden llegar a ser inolvidables.
Gracias a todos los que nos hacen reir, llorar, pensar y creer que no estamos solos.
Si no conoces la obra, la llegas a querer, te pones de puntillas, estiras los brazos y extiendes las manos y quieres llegar con los dedos donde tienen que llegar los actores; atiendes las órdenes del director de escena, escuchas las rectificaciones del maestro con la batuta y si no te reprimes, en vez de escuchar al protagonista, te escuchas a ti mismo...
Miras a tu alrededor por ver si alguien te ha escuchado, menos mal, esta vez me he escapado, tendré que controlar mis impulsos. Pero he disfrutado como un cosaco.
Es muy placentero pensar que hay mucha gente, muchas personas que dedican su vida, o su tiempo libre a darnos unos momentos de placer que no se pueden tocar, no se pueden medir, no se pueden pagar, porque aunque la experiencia es muy personal, se que todos podemos llegar a compartirlo, y lo hacen para llenar este mundo de creatividad y de ilusión, de sensaciones que pueden llegar a ser inolvidables.
Gracias a todos los que nos hacen reir, llorar, pensar y creer que no estamos solos.