
Hoy, mi padre cumple setenta y nueve años. Qué pasada. Solo pensarlo me da un escalofrío, un pesar, un dudar de si yo llegaré y si llegaré en las condiciones que ha llegado él. Le miro y no veo esos años, aunque los lleva dibujados en su piel, en su color, en sus ojos cansados, pero todavía con ganas de saber, con ganas de enseñar, con ganas de recordar lo que ha vivido y lo que ha aprendido.
Estoy lejos en la distancia, aunque siempre está cerca porqué hablamos continuamente, me informa de lo que ocurre allí, yo le informo de lo que ocurre aquí, y hay una complicidad enorme, como si supiéramos que no hace falta decirlo todo para entendernos.
Cuando sea mayor quiero ser como él, quiero llegar a ser mayor para ser así, si no, no quiero.
Pasó una guerra, una post-guerra y una transición, yo me acogí a la transición, a caballo entre una cosa y la otra (la que tenemos ahora), pero no se todavía si hemos pasado la línea entre la transición y 'la otra cosa', me gustaría no esperar a tener setenta y nueve años para averiguarlo.
De todas formas, es bonito, plausible, encantador poder tener parte de la historia a tu lado, aunque sea una historia sesgada, muy particular, muy personalizada, pero no deja de ser importante para todos aquellos quienes nos ha tocado estar a su lado y ser parte de ella.
Esto es solo un homenaje a una persona que ha dado setenta y nueve vueltas al sol sin moverse del mismo lugar.
Siempre comenta que si hubiese nacido dos dias después, aún le quedarían dos años para cumplir los veintiun años.
Está en su mayoría de edad.
Feliz cumpleaños papá.
Estoy lejos en la distancia, aunque siempre está cerca porqué hablamos continuamente, me informa de lo que ocurre allí, yo le informo de lo que ocurre aquí, y hay una complicidad enorme, como si supiéramos que no hace falta decirlo todo para entendernos.
Cuando sea mayor quiero ser como él, quiero llegar a ser mayor para ser así, si no, no quiero.
Pasó una guerra, una post-guerra y una transición, yo me acogí a la transición, a caballo entre una cosa y la otra (la que tenemos ahora), pero no se todavía si hemos pasado la línea entre la transición y 'la otra cosa', me gustaría no esperar a tener setenta y nueve años para averiguarlo.
De todas formas, es bonito, plausible, encantador poder tener parte de la historia a tu lado, aunque sea una historia sesgada, muy particular, muy personalizada, pero no deja de ser importante para todos aquellos quienes nos ha tocado estar a su lado y ser parte de ella.
Esto es solo un homenaje a una persona que ha dado setenta y nueve vueltas al sol sin moverse del mismo lugar.
Siempre comenta que si hubiese nacido dos dias después, aún le quedarían dos años para cumplir los veintiun años.
Está en su mayoría de edad.
Feliz cumpleaños papá.

